Coorganizado con

REPAM

Los Foros

Los Foros constituyen un recorrido desde el seminario sobre el Derecho al Agua que organizamos en febrero 2017 con la presencia de Su Santidad en la Pontificia Academia de Ciencias del Vaticano hacia el segundo Seminario que realizaremos en la Ciudad del Vaticano en febrero 2021.

El Papa Francisco ha expresado su apoyo a estas actividades.

La propuesta profundiza nuestro trabajo realizado en estos años sobre el derecho al agua junto a la REPAM (Red Eclesial Pan Amazónica) y las acciones anteriores y posteriores al “Sínodo de la Amazonía Nuevos caminos para la Iglesia y para la Ecología Integral”. Enmarcado el en quinto aniversario de la Encíclica Laudato Si´ y en los desafíos posteriores a la pandemia que atraviesa la humanidad, pretendemos trabajar en el aprendizaje y la propuesta de cara a los escenarios del futuro. En este sentido se cooperará con la Comisión Especial para tratar las situaciones emergentes del COVID 19 creada en el Vaticano.

El ciclo, está coorganizado con la REPAM, cuyo Presidente, el Cardenal Claudio Hummes, fue Relator General del Sínodo y nos acompañará en los encuentros.

El Ciclo de Foros Virtuales aborda diferentes dimensiones referidas a la solución de problemáticas que encentran en el agua su eje conector. Tiene como propósito lograr abordajes multidisciplinarios concretos, la identificación de elementos contextuales y actores clave, la evaluación y propuesta de soluciones para posibles escenarios futuros.

En cada encuentro, se propiciará el diálogo entre expertos académicos, técnicos, líderes religiosos, responsables de políticas públicas, referentes de organizaciones no gubernamentales, sindicales, de organismos multilaterales, entre otros. Se enfatizará el valor de la colaboración entre comunidades de práctica, disciplinas e instituciones en la búsqueda de nuevos conocimientos y soluciones concretas que aporten al bien común y a la esperanza del cambio en un mundo atravesado por las desigualdades,  pandemia, crisis climática, económica y social entre otros males de nuestro tiempo. Sin embargo, nos desafiamos a pensar un mundo mejor. De eso se trata este camino.

FUNDAMENTACIÓN

El acceso al agua de calidad y al saneamiento seguro continúa siendo un objetivo a alcanzar. La pandemia del COVID 19, que afecta a todos los países, ha visibilizado aún más las desigualdades en el acceso a este elemento vital. El agua es vida, y como tal un Derecho Primero.

El agua atraviesa todas las actividades económicas y es esencial para el desarrollo; es fundamental también para combatir el deterioro de la salud, la pobreza, la desigualdad y la desprotección de los segmentos más vulnerables de la población mundial.

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) contenidos en la Agenda 2030, la Encíclica Laudato Si´ del Papa Francisco, el Acuerdo de París (COP 21), junto a la Declaración Final del Sínodo Amazónico y la exhortación “Querida Amazonia” constituyen una plataforma epistemológica y práctica que coinciden en la observación profunda de los problemas que la humanidad afronta y las posibles soluciones para resguardar la vida en el planeta. Tal como indica la Encíclica LS, “En realidadel acceso al agua potable y segura es un derecho humano básico, fundamental y universal, porque determina la sobrevivencia de las personas, y por lo tanto es condición para el ejercicio de los demás derechos humanos. Este mundo tiene una grave deuda social con los pobres que no tienen acceso al agua potable, porque eso es negarles el derecho a la vida radicado en su dignidad inalienable. (LS 30)[1].

El mayor impacto del cambio climático se manifiesta en las zonas del trópico donde viven las poblaciones más vulnerables de los países en vías de desarrollo. Estos países tienen también menos recursos para responder a crisis ambientales o sanitarias, se ven usualmente atravesados por crisis económicas y modelos de depredación ambiental. Sin políticas activas por parte de los gobiernos, las periferias geográficas y existenciales están expuestas a un constante estado de alta vulnerabilidad y riesgo. El mundo desarrollado es responsable de la mayor parte de las emisiones de gases antropogénicas que han provocado el cambio climático. Sin embargo, sus consecuencias se extienden globalmente[2].

El Papa Francisco en su homilía del Domingo de la Misercordia del 27 de marzo de 2020 expresó: “…esta pandemia nos recuerda que no hay diferencias ni fronteras entre los que sufren: todos somos frágiles, iguales y valiosos”, instando también ir más allá de nuestros intereses particulares: “Aprovechemos esta prueba como una oportunidad para preparar el mañana de todos, sin descartar a ninguno: de todos. Porque sin una visión de conjunto nadie tendrá futuro.”[3]

Según datos de las Naciones Unidas en su reporte sobre agua y cambio climático 2020, aún más de 2000 millones de personas carecen de agua potable; cerca de 4000 millones de personas viven bajo condiciones severas de escasez de agua por lo menos un mes al año; cerca de 1600 millones de personas sufren de escasez de agua por la falta de inversión en infraestructura o capacidad para satisfacer la demanda de agua en áreas donde la población no puede permitirse el lujo de utilizar una fuente adecuada de agua; 80% de las aguas residuales se vierten sin tratamiento al medio ambiente y más del 90% de los desastres están relacionados con el agua. Asimismo, como resultado de la variabilidad en el acceso al agua por el cambio climático, se esperan alteraciones significativas para el 2050 en la producción de alimentos[4]

El acceso al agua pero, también el cuidado de los recursos hídricos y la protección de los ecosistemas tienen un valor significativo en términos económicos, culturales, estéticos, recreacionales y educativos.  Como expresó el Papa Francisco en su discurso a los participantes de seminario sobre Derecho Humano al Agua que organizáramos en febrero del 2017 en el Vaticano: el derecho al agua “…también reclama soluciones prácticas capaces de superar las preocupaciones egoístas que impiden que todos ejerzan este derecho fundamental. El agua debe tener el lugar central que merece en el marco de la política pública. Nuestro derecho al agua también es un deber con respecto al agua.”[5]

En ese mismo seminario, la Declaración Final expresaba que todo en el universo está conectado y que el cuidado del bien común requiere soluciones basadas en la cooperación, la solidaridad y una cultura de diálogo. Sobre esta base, se deben construir nuevos paradigmas en los que la humanidad no reclame un dominio ilimitado e irrespetuoso sobre la naturaleza, sino que ejerza una responsabilidad colectiva en el cuidado de la misma.

Los más afectados por la escasez de agua y la falta de saneamiento básico deben participar de los desarrollos hacia el acceso universal. Esto implica trabajo y educación en la construcción de una pedagogía del cuidado.

Todas las personas están llamadas a participar activamente en el cuidado de nuestro hogar común, cada uno con sus propias experiencias, iniciativas y capacidades. Este mismo llamado a un diálogo abierto que reconozca e incluya, en la búsqueda de soluciones, la multiplicidad de interlocutores, incluidos los jóvenes, como “profetas de esperanza”, comprometidos con el diálogo, ecológicamente sensibles y atentos a la “casa común”, se encuentra presente en el Documento Final del Sínodo Amazónico. Asimismo tal como expresara la Declaración de Bogotá / Bacatá en nuestro Seminario “Del Derecho al Agua al Derecho a la Paz” que acompañó la visita pastoral del Papa Francisco a Colombia: “El agua es un bien común esencial, factor existencial y trascendental, patrimonio natural y cultural del planeta Tierra, elemento supremo y sagrado para la expresión de la vida en todas sus manifestaciones”[6].

El Documento Final del Sínodo Amazónico, nos recuerda que “…el interés y preocupación por la promoción y respeto de los derechos humanos, tanto individuales como colectivos, no es opcional.” y esto no es “meramente un deber político o una tarea social, sino también y sobre todo una exigencia de fé. Tal vez no podamos modificar inmediatamente el modelo de un desarrollo destructivo y extractivista imperante, pero, sí tenemos la necesidad de saber y dejar en claro: ¿dónde nos ubicamos?, ¿al lado de quién estamos?, ¿qué perspectiva asumimos?, ¿cómo trasmitimos la dimensión política y ética de nuestra palabra de fe y vida?”[7]

Es por ello que reflexionar y proponer preguntas que nos lleven a nuevas soluciones nos orienta a la innovación para trabajar los cambios que el futuro del planeta requiere. Se trata de un trabajo colaborativo, dialogal e interdisciplinario que nos permita alcanzar aquellas metas indispensables y preparar la formación necesaria para formar una fuerte conciencia ecológica y un compromiso real y pragmático para con el logro del bien común.

La planificación y previsión de un futuro para el planeta y para todos quienes vivimos en él requiere la consideración de estrategias que conduzcan a pensar más allá de los propios intereses, conclusiones y miradas. En este contexto, el horizonte temporal para el logro de soluciones efectivas se ha acortado. Se requieren iteraciones más frecuentes que nos permitan evaluar avances efectivos.

En ese sentido, como expresara el Papa Francisco en su discurso final del Sínodo Amazónico, la Amazonía “es un símbolo” en “un camino de explotación compulsiva, de destrucción”. En esta dimensión ecológica, ambiental y profundamente humana, se nos juega el futuro.

OBJETIVOS DEL CICLO DE FOROS

  • Promover la construcción conjunta de propuestas prácticas e innovaciones aplicables a situaciones críticas y concretas relacionadas con el acceso al agua (salud, trabajo, pobreza, alimentación, economía, infraestructura).

–     Identificar los actores clave para el logro del objetivo del derecho de todas las personas a acceder a agua de calidad y servicios de saneamiento con especial atención a las poblaciones vulnerables.

  • Analizar el impacto en términos de inclusión, igualdad y derechos fundamentales de la falta de acceso a agua en poblaciones y segmentos vulnerables.

–     Realizar un análisis multidimensional sobre los posibles escenarios futuros en lo que respecta al acceso al agua de calidad y la protección del recurso.

–     Debatir sobre los fundamentos éticos que subyacen las decisiones técnicas, políticas y de gestión en relación al derecho al agua y a la protección del recurso analizando el rol y el valor de la educación.

–      Analizar y evaluar modelos de desarrollo sustentable e inclusivos, indispensables para la transformación de las políticas públicas, con especial énfasis en la gobernanza del agua y en las cuencas hídricas críticas.

–     Dialogar sobre la articulación entre la crisis climática, los ecosistemas y cuencas hídricas críticas y el acceso al agua en relación a la gobernanza del recurso.

–     Debatir sobre formas de articulación de proyectos, programas y propuestas orientadas al logro de una calidad de vida digna considerando que la buena gobernanza requiere el respeto de Derechos Humanos fundamentales evitando la fragmentación sectorial y la competencia burocrática.

–     Observar y analizar las propuestas concretas y experiencias emergidas de las situaciones planteadas en torno al agua en Encíclica Laudato Si’ del Papa Francisco, la Agenda 2030 de los ODS, los acuerdos emergentes de la COP 21 de Paris y el Sínodo Amazónico.

–     Proponer la extensión a otras regiones del planeta de los debates y situaciones observadas en el Sínodo Amazónico como problemáticas que afectan al planeta en relación a la posibilidad de un futuro para toda la humanidad.

–     Evaluar los conflictos sociales y políticos emergentes de la falta de acceso al agua y sus consecuencias en términos de vulneración de Derechos Humanos fundamentales.


[1] http://www.vatican.va/content/francesco/es/encyclicals/documents/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html

[2] https://www.unwater.org/publications/world-water-development-report-2020/

[3] http://www.vatican.va/content/francesco/es/homilies/2020/documents/papa-francesco_20200419_omelia-divinamisericordia.html

[4] https://www.unwater.org/publications/world-water-development-report-2020/

[5] https://hrw.encuentromundi.org/

[6] https://colombia.encuentromundi.org/declaracion-final/

[7] http://www.sinodoamazonico.va/content/sinodoamazonico/es/documentos/documento-final-de-la-asamblea-especial-del-sinodo-de-los-obispo.html